Frío otoño del 2018, juego cinco entre Boston Red Sox frente a Los Angeles Dodgers. Boston se mantiene en ventaja de tres a uno en juegos, que al ganar este último se llevarían la Serie Mundial. Inicia la octava entrada, con marcador de cinco a un carreras a favor de Boston, del cual entra el pitcher Jill Kelly que deja limpia la pizarra, Chris Sale lo releva para finalizar el último capítulo de la novena entrada y finalmente con un excelente pitcheo ganan la Serie Mundial.
Con sabor agridulce se siente la derrota frente a los Red Sox, del cual se concluye en replantear la estrategia para conseguir el objetivo de ganar nuevamente la Serie Mundial, después de una larga sequía de 32 años sin conseguirlo.
En el año 2019 no logran llegar al juego por la Serie Mundial, por lo que tendrán que esperar hasta el siguiente año.
Nuevamente nos encontramos en el clásico de otoño del año 2020, inicia la Serie Mundial de beisbol de las grandes ligas, en una temporada completamente atípica por la presencia de una pandemia que ha afectado a diversos sectores incluido el deporte. Los enfrentamientos se realizan por dicha contingencia en el estadio Globe Life Field ubicado en Arlington Texas, hogar de los Texas Rangers. Uno de los protagonistas de esta serie son los Dodgers que salen al campo para disputar nuevamente una final luego de aquella fatídica derrota ante los Boston Red Sox en el año 2018, del cual es inevitable que lleguen los recuerdos y así mismo aquellos fantasmas de la derrota. Sin embargo, es una nueva temporada, un nuevo rival, un nuevo escenario, pero sobre todo otra nueva mentalidad. Así bien, son los favoritos para ganar la contienda ante los Tampa Bay Rays. Sin embargo, nada esta escrito hasta el momento del encuentro.
Una serie con alto nivel de competencia donde finalmente llega el esperado juego seis entre estos dos oponentes, los Dodgers vienen liderando tres a dos juegos y la pizarra actual es de tres a uno carreras a favor de los angelinos, dando inicio a la novena entrada a manos del sinaloense Julio Urías donde su tranquilidad y serenidad se hacen notar dejando un total de cero hits y cero carreras con un total de 27 largos lanzamientos que culmina este largo capítulo logrando ser campeones de la Serie Mundial.
Los reflectores apuntan a los mexicanos Víctor Aaron González y Julio Urías, pues su historia en base de perseverancia, resiliencia y disciplina cautiva a los aficionados.
Iniciando con el nayarita Víctor González, donde sus remotos inicios fue en el equipo de los Coqueros de Tuxpan, posteriormente destacó por su desempeño en la Academia Alfredo Harp en Oaxaca, por lo que a la temprana edad de 16 años los Dodgers le dieron un contrato en el 2012. Logro del cual se lo dedicó enteramente a su padre, pues tres años previos había fallecido, un momento muy difícil para la vida de Víctor, sin duda. El tiempo siguió corriendo y al no sentirse cómodo con su rendimiento, radicar en otro país y no pasar por un buen momento, los angelinos saben de su talento y no lo dejan ir, pues hacen que entre al equipo de los Charros de Jalisco para motivarlo e incentivarlo en un ambiente cómodo. Sin embargo, nuevamente su rendimiento no es de su parecer, presenta malestar y duró un año fuera de actividad por una cirugía que inclusive pensara en su retiro.
Pero no fue así, luego de nueve años de resiliencia, disciplina y esfuerzo se vieron recompensados formando parte del roster de los Dodgers. Por lo que, presenta su oportunidad de debutar el 31 de julio ante los Cardinals y posteriormente pitchando ante una final de Serie Mundial, realizando un estupendo trabajo, pues gracias al resultado fue nombrado como el pitcher ganador.
Así mismo, pasando con Julio Urías del cual su historia comienza al presentar un tumor benigno en el ojo izquierdo desde su nacimiento y que luego de múltiples cirugías, hace que su visión estuviera parcialmente deteriorada, momento crítico en la vida de Julio, del cual esto no fue impedimento de llegar lejos, pues cita: “Dios me dio un ojo izquierdo malo, pero un brazo izquierdo bueno”. Y así fue. Teniendo sus inicios en los Diablos Rojos del México de la Liga Mexicana de Beisbol hasta finalmente llegar a Los Angeles Dodgers. Donde tras varias temporadas, lesiones, tiempo fuera de actividad, múltiples partidos, fue uno de los protagonistas del encuentro, dándole un final espectacular, nombrándolo así como el pitcher de salvamento.
Historias como las ya mencionadas que nos regala el deporte nos demuestra nuevamente que la disciplina, resiliencia y perseverancia es pieza clave para cumplir un objetivo. Existen situaciones donde probablemente no sea el momento, como lo fue en aquella final del 2018 para los angelinos, sin embargo, la vida misma da giros inesperados en donde te coloca en el lugar y momento correcto, mostrándote una nueva revancha y es ahí donde el resultado final es simplemente una consecuencia del trabajo que hayas realizado.

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