Entrando por el oriente de Tepic, Nayarit. Donde a lo lejos se distinguen enormes paisajes color verde y ciudad rodeada de cerros. Adentrándonos hacia la ciudad, es difícil que pase desapercibido al observar hacia su costado derecho una escultura que llama la atención por sus dimensiones y su significado.
Pues se observa un hombre de estatura media para la población mexicana, de ascendencia mestiza, tez morena, cuerpo delgado, mirada fija hacia la salida de Tepic, simulando a un vigilante, llama la atención la ausencia del ojo en su órbita derecha que se le observa descubierto, cabello lacio sedoso desarreglado corto color negro, cara cuadrada pequeña, con gran prominencia de ambos pómulos maxilares, barba de candado, con expresión que demuestra seriedad.
Montado sobre un caballo, bien alimentado, se percibe que no es de granja sino con adiestramiento militar por sus características físicas.
Uno de los personajes protagónicos a finales de la época de 1870, época en México de transición entre el periodo de Benito Juarez “El Benemérito de las Américas” y su sucesor Sebastian Lerdo de Tejada, pues el protagonista es Manuel Lozada o mejor conocido como el “Tigre de Álica”.
Su trascendencia es alta respecto a su papel fundamental de hacer Nayarit como un estado libre y no depender directamente de Jalisco (antes llamado séptimo cantón).
Al iniciar, pregunto a algunos patriarcas de la localidad, hombres con una avanzada edad que imponen jerarquía y respeto. Algunos lo hacen llamar como: Don Manuel, Mi General, Tigre de Álica, Jefe de la sierra del Álica o simplemente Sr. Manuel Lozada.
Esto es, dependiendo a quien se le cuestione. No hay una solo dictamen, pues hay muchas versiones del mismo ya que cambia mucho la narrativa de acuerdo a la zona demográfica en donde uno se encuentre, para unos fue un héroe y para otros un bandido o villano.
Mencionar sobre los hechos que realizó resulta una tarea titánica, pues no se encuentran muchas referencias, documentos o libros respecto a su legado, por lo que me limitaré a sintetizar unos puntos en los cuales la mayoría de las referencias coinciden.
Comenzando por su enorme legado y pieza fundamental respecto al impulso que se le dio a la Ley Agraria, del cual fue de los principales motivos (podría considerarse como el principal) de lucha social que culminó hasta su lecho de muerte, pues les daba voz a las enormes minorías de la época: indios y trabajadores de las antiguas haciendas (no todas).
Dentro del contexto histórico del momento dicha zona se encontró con una amplia e injusta brecha social hacendado-trabajador. Pues ciertos hacendados del momento se hacían de las riquezas a expensas de sus trabajadores, con jornadas de trabajo extremas, sueldos bajos y gran parte no había respeto por los derechos humanos.
Motivo por el cual gran parte del ejército “lozadista” estaban integrados en su mayoría por estos sectores sociales. Sin embargo, se señala que algunos grupos de la entonces élite del momento (militares de alto grado jerárquico, políticos, hacendados) también estaban del lado “lozadista” puesto que al notar en el "Tigre de Álica” sus ideales agregándole un gran sentido de luchador social, líder nato y buen estratega militar era algo que agradaba a la sociedad de seguir su mando.
Personaje del cual también tenemos su sombra, pues se dice que fue alguien feroz e inhumano por ciertos métodos que empleaba ante sus enemigos, se habla, que al presentarse algún enemigo ante él y si el destino le favorecía, solo sería encarcelado, sin embargo, para aquellos desafortunados eran llevados a la cúspide de la sierra, vendado de los ojos y los aventaba hacia el precipicio con lanzas, donde ni siquiera se escuchaba el cuerpo al caer.
Así es, mucho se comenta que sus métodos no fueron del todo moralmente correctos. Que si bien algunos enemigos se rendían ante él, no tenía piedad sobre ellos.
Sin embargo no lo exime de ser un luchador eficaz y con alto nivel de inteligencia militar, que aunque no concluyó la escuela, logró aprender a leer y a escribir, no lo excluía de ser un personaje líder nato al comandar a enormes cantidades que incorporaba su ejército. Se dice, muchos de sus movimientos eran casi imperceptibles ante el enemigo, y que al entrar a la “Sierra del Álica” era prácticamente imposible dar con su paradero. Y que finalmente por lo que tanto luchó dio resultado pues al final de su trayectoria pudo lograr concretar pactos con el Gobierno Supremo de la República donde se identifica a Tepic como un Distrito Militar independiente de Jalisco, triunfo del cual a no muchos fueron de su agrado como a su eterno enemigo el General Ramón Corona.
Múltiples luchas entre estos dos personajes dieron pauta a ser los principales protagonistas, en ellas, no podría dictaminarse sobre quien fue el vencedor y perdedor, sin embargo, fallece en Loma de los Metates, Nayarit el 18 de julio de 1873 bajo la orden del General Ramón Corona, fusilado ante el único árbol testigo que todavía conserva su gran frondoso follaje dando así punto final a la enorme trayectoria y legado que dejó Manuel Lozada que hasta la actualidad se sigue conversando respecto a su interesante historia.
Mitos y leyendas abundan sobre este personaje, desde innumerables tesoros repartidos en múltiples tierras de la región, de los cuales ha sido hasta el momento una llama que sigue encendida en aquellos esperanzadores buscadores de tesoros.
Como personaje es de sumo interés respecto a la historia y trayectoria que forjó, dentro del contexto histórico de la época. Dictaminar si fue un héroe o bandido resulta meramente imposible dado que no se encuentran mucha documentación que relaten cronológicamente los hechos, así como la manera en como cambia la narrativa entre diferentes zonas demográficas y agregando el gran mérito del personaje del cual logro concebir a consecuencia indirecta la creación del estado de Nayarit. Ya que al observar y analizar nuestro pasado hace que podamos comprender nuestro presente.

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