Resulta un tanto curioso la situación que nos esta tocando vivir, esto es, el reto mas grande que se está enfrentando la humanidad en el año 2020, haciendo referencia a la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Un fenómeno lleno de matices claroscuros, y por supuesto, no es para menos, si a principios de aquel marzo inolvidable, se inauguran las nuevas estrictas medidas sanitarias como lo es el aislamiento social, que a opinión personal preferiría llamarlo: distanciamiento social; donde esta última, nos hace referencia a evitar el contacto físico con las demás personas, manteniendo nuestra comunicación por diferentes medios, mayormente tecnológicos.
Esto sin duda ha desencadenado una serie de acontecimientos que ha afectado a todas las esferas de la sociedad; como es: salud, sector social, económico, cultural etc.
Desglosando un segmento que es de importancia mayor, respecto al pronostico que se demuestra durante la joven pandemia, dentro del cual los trastornos psiquiátricos se proyectarían a la alza, durante y post-pandemia.
Analizando sobre uno de los trastornos de los cuales se estima que lo padecen aproximadamente 300 millones de personas en el mundo, según cifras de la OMS (Organización Mundial de la Salud). Y con esto me refiero; a la depresión.
Comenzando por la definición: una alteración patológica del estado de ánimo con descenso del humor, del cual predominan los síntomas afectivos, y estos pueden ser: sentimientos de dolor profundo, de culpa, de soledad, tristeza patológica, decaimiento, irritabilidad, desesperanza, sensación subjetiva de malestar e impotencia frente a las exigencias de la vida.
Hasta el momento, no se ha definido una causa especifica que lo pueda desencadenar, ya que se encuentran una gran serie de variables que incluyen al sujeto dentro de su historia personal y factores (tanto intrínsecos como extrínsecos) que pueden desencadenar este tipo de trastorno.
Ahora bien, regresándonos al fenómeno que estamos viviendo, esta serie de acontecimientos que sin duda toda persona por su diferente situación en particular se esta adaptando a esta nueva forma de vida de acuerdo a sus necesidades específicas. Sin embargo, hay desafortunados desenlaces de los cuales se vuelven mayúsculos y da como consecuencia un lamentable desenlace final.
Este trastorno no se presenta con exactitud en cuanto a temporalidad y síntomas que se padezca, visualizando un escenario optimista se encuentran casos del cual la persona arroja señales en cuanto a su salud mental, claro que esta situación atípica del distanciamiento hace que se vuelva mas complejo para el receptor mas cercano a la persona en cuestión.
Se han presentado casos donde el sujeto muestra una conducta completamente opuesta a lo que estamos acostumbrados a percibir como un estado depresivo, es decir, un estado de euforia, optimismo excesivo, alegría etc. Que aunque ciertamente podría englobarse en otros tipos de trastornos, esto no se excusa que podría darse en estos casos meramente atípicos.
En ocasiones la vida misma nos va enseñando aquellas situaciones necesarias para darnos cuenta de que realmente estamos vivos, y por dar solo un ejemplo: curarse de una enfermedad del cual tenemos todo pronóstico en contra, ahí es cuando en ocasiones (y me atrevo a decir; lamentable) nos damos cuenta de que la vida nos regalo una segunda oportunidad, del cual no debemos de desaprovecharla, sin llegar a lo extremo del provocar una paradoja en donde al buscar incansablemente el objetivo de nuestra vida nos provoque cierto malestar, porque para eso no hay respuesta, solo el tiempo lo determinará.
El fenómeno actual hizo que indudablemente cambiemos mucho nuestros hábitos, costumbres, rutina; sin embargo, pese y a pesar de eso debemos de aprender que frente a una crisis, siempre existirá una oportunidad por lo que si solo nos enfocamos en una sola perspectiva, esto generaría en nosotros la falsa sensación que la crisis es mayor que nosotros, cuando en realidad no es así.
Los problemas que esta vida hace que sea tan irreverente solo son grandes porque así lo decidimos nosotros, en realidad, todos los problemas teóricamente tendrían solución, pero… y ¿si no lo fuera? Significa que ¿tendríamos que condenarnos a vivir de una manera miserable, porque simplemente no está en nuestro control? La respuesta es no.
Como menciona la siguiente frase: “estar sentado y sentirse miserable, no hará las cosas más felices”, por lo que resulta imprescindible que si algún fragmento del texto previo provoque cierta sensación de identidad, es sin duda el momento de comenzar a sanar y aprovechar nuestra única oportunidad de estar vivos.
Referencias:
2) American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5). Estados Unidos: Editorial Médica Panamericana.

Comentarios
Publicar un comentario